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Contracorriente Nro14
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Internacional
Martes 23 de febrero de 2010 Argentina Primeros pasos de un nuevo movimiento obrero
El gobierno de Cristina Fernández mantiene abiertos multitud de frentes. Su debilidad se ha venido incrementando con los sucesivos enfrentamientos con diferentes alas burguesas, como fue el sonado conflicto con los terratenientes en 2008, o más recientemente el enfrentamiento abierto que ha terminado con la destitución del presidente del Banco Central. En medio de esto la derrota electoral que sufrió en junio de 2009 ha debilitado aún más al kirchnerismo, la principal fórmula de desvío de la que la burguesía argentina hizo uso después de la crisis desatada con las jornadas revolucionarias de Diciembre de 2001.# Por si esto fuera poco, en el último trimestre de 2009 ha surgido otro elemento preocupante para los Kirchner, las primeras expresiones de un nuevo movimiento obrero. No se trata todavía de un ascenso generalizado de las luchas, sino sobre todo de la aparición de importantes hitos obreros que vienen a cuestionar una de las patas del Gobierno Kirchner, y más estratégicamente un importante corsé para la lucha de los trabajadores argentinos. Hablamos de lo burocracia sindical peronista, especialmente la que dirige y usurpa la Confederación General del Trabajo (CGT). La victoria de Zanón, un hilo de continuidad entre las dos crisis capitalistas. Todos recordamos las imágenes de las jornadas revolucionarias de 2001 y 2002. Los medios de comunicación mostraban los cortes de carretera de los “piqueteros”, y sobre todo las “caceroladas” de las clases medias a las que se les habían secuestrado sus ahorros. Paralelamente la clase obrera dio algunos procesos de vanguardia que llegaban a cuestionar un principio fundamental de la sociedad capitalista, la propiedad privada. Más de 200 empresas fueron ocupadas y puestas a producir por los trabajadores para combatir el destino al que, como ahora en el Estado español, les abocaban los capitalistas; el paro de masas. De entre ellas la fábrica de cerámica ZANON, en la provincia de Neuquén, ha mantenido una incansable lucha de más de 8 años por la expropiación y estatización de la planta. Sus trabajadores ya había protagonizado gestas importantes antes del cierre patronal en 2001, como la recuperación de la Comisión Interna (Comité de Empresa) y el Sindicato de Obreros y Empleados Ceramistas de Neuquén (SOECN, el equivalente en el Estado español a la federación de cerámica de la CGT de la provincia) de manos de la burocracia. Finalmente en Agosto de 2009 lograron arrancar al Parlamento Provincial un decreto de expropiación que aleja definitivamente la amenaza de desalojo. # La histórica lucha de estos trabajadores, y la reciente victoria, ha conseguido que a comienzos de la nueva crisis capitalista este destacamento de vanguardia pueda llegar “en buena forma” a los combates que la nueva debacle capitalista prepara. Como veremos los obreros de ZANON son un referente y un cúmulo de experiencia que está siendo parte activa de la aparición de un todavía modesto batallón combativo, anti-burocrático y clasista en la clase obrera argentina. Las nuevas luchas, el resurgir del “sindicalismo de base” En el último periodo el movimiento obrero argentino ha estado jalonado de un buen número de luchas que venían a cuestionar el modelo sindical peronista, apostando por recuperar lo que son las mejores tradiciones de la lucha de nuestra clase, como la asamblea, la elección de delegados por sector sujetos a la base, la puesta en pie o recuperación de las comisiones internas (cuando han sido “expropiadas” por la burocracia)…Se trata de un movimiento por la democracia obrera, una condición indispensable para poder combatir las consecuencias de la crisis y las políticas patronales sin la tutela de la traidora burocracia sindical (co-responsable de todos los retrocesos en derechos, salarios… de los trabajadores argentinos desde los 90). El surgimiento de este “sindicalismo de base”, en constante pelea con la patronal, el Gobierno y la burocracia sindical, tiene quizá uno de los mejores ejemplos en el caso del Metro de Buenos Aires. En este importante sector los delegados por sector electos y responsables ante la base han decidido conformar su propio sindicato con independencia del controlado por la burocracia (la UTA, federación del transporte de la CGT), y llevan meses con paros y protestas para que se reconozca lo que, incluso por medio de referéndum, los trabajadores han expresado. También en muchos otros gremios surgen delegados y organismos obreros combativos y anti-burocráticos, como por ejemplo en la metalúrgica (dentro de la federación del metal de la CGT, UOM) y la automovilística (dentro de la federación del automóvil de la CGT, SMATA). La lucha emblemática de KRAFT. Pero quizá el hito y la victoria más importante de este fenómeno obrero es la lucha llevada adelante por los trabajadores de Kraft-Terrabusi, una planta alimenticia con más de 2.600 trabajadores (la mayor alimenticia de Argentina, perteneciente a la multinacional estadounidense KRAFT), situada en el corazón de la mayor concentración industrial del país, en el Norte del Gran Buenos Aires (junto a fábricas como FORD o MERCEDES). Precisamente en este cinturón industrial se viene desarrollando también desde hace años este “sindicalismo de base”, en la misma Kraft, o en otras plantas importantes del mismo ramo como CADBUR o PEPSICO, o la de neumáticos FATE. En Agosto de 2009 la empresa anunció el despido de más de 150 trabajadores. Se trataba de una medida represiva contra una plantilla que había elegido su “cuerpo de delegados” a comienzos de 2008 y había protagonizando numerosas “escaramuzas” con la empresa contra las condiciones de trabajo (la última demandando medidas sanitarias básicas al inicio de la epidemia de gripe A). De hecho el grueso de los despedidos lo ocupaba el turno de noche, el más combativo, y los delegados y miembros de la Comisión Interna. Se inició una lucha emblemática, con cortes de la Panamericana (principal autopista nacional y eje del comercio internacional) casia diario, acampe en al puerta de la fábrica de los despedidos, organización de sus mujeres y familiares, acciones unitarias con el movimiento estudiantil, huelga de brazos caídos en el interior de la fábrica, resistencia al desalojo de la fábrica con la caballería, combinando la lucha legal en los tribunales con la ilegal en la calle… El conflicto fue parte de la agenda política durante semanas, forzándo a que tuviera que intervenir el mismo Gobierno, y hasta la Embajada de EEUU, para defender los intereses de la multinacional explotadora. La lucha de los trabajadores, y su enfrentamiento a la burocracia de la CGT y su federación alimentaria (después que ésta diera la espalda a su lucha por estas “dirigida por la izquierda”), contaba con la simpatía de la mayoría de los trabajadores del país, y buena parte de las clases medias. Después de más de dos meses y medio de lucha, y con la burocracia, la empresa y el Gobierno retrocediendo, se ofreció un pacto envenenado que dejaba a la mitad de los despedidos fuera. La mayoría de la Interna firmó, encuadrados en la Corriente Clasista y Combativa (ligada al maoísta PCR), en contra del mandato de las asambleas. Sin embargo el único delegado encuadrados en al corriente “desde abajo” (que anima el PTS y simpatizantes, Poke Hermosilla) se opuso a la rúbrica, y retomando los mandatos de la asamblea sostuvo la necesidad de continuar al lucha. Si bien esta traición golpeó la lucha misma, semanas más tarde se realizaron las elecciones a Comisión Interna resultando ganadora la lista de Hermosilla. Venció el ala democrática y consecuente, dando aliento para continuar la lucha por la reincorporación del resto de despedidos, y a su vez significando un empujón importante al ala más de izquierda del “sindicalismo de base” a nivel nacional. Los primeros pasos de una corriente-político sindical. Los obreros de ZANON y su sindicato, el SOECN, llamaron en Octubre de 2009 a la celebración de un primer encuentro de delegados para lanzar una corriente político-sindical a nivel nacional. Se realizó en el Hotel Bauen (puesto a producir por sus trabajadores desde 2001) y contó con la presencia de 400 delegados de casi todos los sectores y gremios. Allí se definieron las características principales del proyecto. Además de tratar de coordinar y aglutinar a aquellos que enfrentan a diario al Gobierno, la patronal y la burocracia sindical, se proponía también levantar como seña de identidad la defensa de un firme programa de independencia política de los trabajadores. De esta manera un batallón de vanguardia nacido al calor de la crisis del 2001 se viene a fusionar con la vanguardia obrera que está naciendo al calor de la actual crisis, como los obreros de Kraft (cuya nueva Comisión Interna se ha adherido), un sector de los delegados del Metro, delegados combativos de la UOM, el SMATA, ATE (federación de función pública de la otra central sindical argentina, CTA) o FOETRA (federación de telefonía de la CGT), entre otros. El encuentro del BAUEN fue el pistoletazo de salida para la realización de “Plenarios de Trabajadores Clasistas” en todas las provincias. El primero se realizó en las instalaciones de ZANON, Neuquén (con más de 400 trabajadores). En el se avanzó en definir los puntos centrales del programa de la corriente , dando así pasos para conformarse como “alternativa” a las direcciones tanto de la CGT como de la CTA, y como un incipiente polo de independencia política de los trabajadores- El encuentro de Neuquén propuso como objetivos entre otros “ recuperar los sindicatos para ponerlos al servicio de los trabajadores. Por esto nuestro método son las asambleas soberanas donde los trabajadores deciden, la recuperación de los cuerpos de delegados y comisiones internas, la libertad para las tendencias políticas de los trabajadores y la realización de plenarios de delegados democráticos por provincia (como hemos planteado los ceramistas a la CTA en Neuquén) o por gremio”. Además de un programa obrero ante las consecuencias de la crisis que pase por “el reparto de las horas de trabajo sin reducir el salario y un verdadero plan de obras públicas bajo gestión de los trabajadores para lograr trabajo para todos con un salario que parta del costo de la canasta familiar.”; “el pase a planta de todos los compañeros y compañeras contratadas, por igual trabajo igual salario, por la expropiación y estatización bajo gestión obrera sin indemnización de toda fábrica o empresa que intente cerrar o despedir en masa” o” la reestatización del petróleo y el gas, así como la nacionalización sin pago de la gran propiedad terrateniente, de la pesca y la minería, para poner todos estos recursos al servicio del pueblo trabajador y bajo su administración”. Este proyecto puede permitir que las luchas de vanguardia que se vayan dando al calor de la actual crisis puedan empezar a trasformarse en cuestionamientos más generales del Régimen argentino y el sistema capitalista. El pase de una lucha sindical combativa y anti-burocrática a configurar un movimiento más político, con eje en la independencia de los partidos, instituciones y figurones burgueses (también el peronismo de izquierdas y la centro izquierda), es un gran aporte a la clase obrera argentina. El papel de los obreros del PTS en este proceso. El Partido de Trabajadores Socialistas (PTS), sección argentina de la FT-CI, viene siendo parte desde el comienzo de este fenómeno obrero. Su rol en la histórica lucha de los ceramistas de ZANON ha sido reconocido por los propios trabajadores y buena parte de la izquierda. Raul Godoy, anterior Secretario General del SOECN y dirigente nacional del PTS, contestaba así a Naomí Klein (directora del documental “La Toma/The Take” sobre las fábricas recuperadas argentinas) cuando le preguntó: “¿quién hizo el proceso de Zanon? trotskistas ortodoxos que conspiraron, o la clase obrera espontáneamente”; “Naturalmente, le dije, que el proceso lo habían hecho los obreros combativos de Zanon pero que sin un partido revolucionario que aportara la estrategia, el proceso de los ceramistas, no se hubiera dado como se dio. Entonces fue esa combinación, la que dio ese proceso”. A partir de la recuperación económica, iniciada en 2003, el PTS se volcó en construirse en la clase obrera, iniciando pacientes y difíciles trabajos en algunas estructuras que hoy forman parte de esta nueva vanguardia. Es el caso de la misma KRAFT, pero también de otras alimenticias o automovilísticas y auxiliares, como FATE. Desde esas “posiciones” los obreros y obreras del PTS han estado batallando por recuperar las organizaciones de base, los cuerpos de delegados y las comisiones internas, y siendo parte de las victorias y derrotas que estos nuevos batallones de la clase obrera argentina han ido protagonizando. El programa y la estrategia defendidos en los distintos conflictos han tratado de aportar a la clase trabajadora las herramientas necesarias para obtener la victoria, o en caso de que la correlación de fuerzas la hiciera imposible extraer el máximo de lecciones para futuros combates. Probablemente KRAFT ha sido la gesta obrera de los últimos años que con mayor agudeza ha demostrado la utilidad del programa del PTS, y por extensión de la FT, para aportar en ese sentido a la clase obrera. El PTS y los obreros que compartían su política defendieron la unidad de todos los sectores de la fábrica, tanto despedidos y no despedidos (con medidas como la huelga de brazos caídos de los de adentro), como de las distintas corrientes, siempre y cuando respetaran las decisiones de la asamblea. Así se hizo frente único contra el ataque patronal con la propia burocracia, hasta que ésta dio la espalda al conflicto, y los dirigentes de la CCC hasta su traición. Aún después e ésta, tras las elecciones, conscientes de que más de 600 trabajadores seguían confiando en la CCC le ofrecieron co-dirigir la Comisión Interna en pos de la unidad de la fábrica. Los jóvenes y estudiantes del PTS fueron los primeros en organizar cortes de tráfico en solidaridad, devolviendo a la palestra la unidad obrero-estudiantil, una herramienta fundamental para ganarse a la opinión pública (tanto otros trabajadores, como a las clases medias). Los cortes casi diarios en el centro de Buenos Aires (televisados por varios canales de televisión en directo) fueron un elemento importante para combatir la ofensiva del Gobierno (con desalojo incluido), la burocracia (con calumnias diversas) y hasta la embajadora norteamericana. Y lo que es más importante el PTS mantuvo una absoluta independencia de los “cantos de sirena” del Ministerio de Trabajo, permaneció fiel hasta el final a las decisiones de las asambleas y se negó a firmar el acuerdo que dejaba a la mitad de los despedidos fuera. Esto no sólo fue una muestra de consecuencia y respeto a los métodos de democracia obrera, sino parte de nuestra estrategia de confianza en las propias fuerzas de la clase y en la apuesta por la mayor independencia política de los trabajadores. En el marco de que luchas como la de KRAFT se conviertan en “patrimonio” para el conjunto de la vanguardia obrera del país, los obreros del PTS son también parte impulsora, junto con otros muchos trabajadores combativos, clasistas y anti-burocráticos, de los Plenarios Clasistas de Trabajadores, una herramienta de gran potencial en la perspectiva estratégica tarea de construir fracciones revolucionarias en las organizaciones obreras. En definitiva, y retomando la contestación de Raul Godoy, la actual crisis capitalista en curso va a precipitar una cada vez mayor cantidad de hitos obreros memorables que rescataran tradiciones que ahora parecen casi extintas. A la potencialidad de la lucha de la clase obrera los revolucionarios debemos tratar de aportar el máximo, con un programa y una estrategia que sirva de guía para vencer los múltiples obstáculos por delante, en forma de represión, coptación o desvío. Con la tendencia al aumento de la lucha de clases el programa y la estrategia de las diferentes corrientes políticas se tendrá que poner a prueba en la práctica, humildemente el defendido por los obreros y obreras de la FT en Argentina está aportando significativamente a los combates de su clase. Internacional
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